sábado, 13 de febrero de 2010

Hitler: los últimos diez días ( (Hitler, the last ten days) ( 1973 )

 

Producción italo-británica dirigida por Ennio De Concini
Reproduzco literalmente a Von Kleist.


Berlin, Abril de 1945. A través de los ojos del Capitán Hoffman (Simon Ward), un oficial recien nombrado para un puesto adjunto en el bunker de la Cancillería del Reich, asistimos a la minuciosa reconstrucción de los diez últimos dias de vida de Adolf Hitler (interpretado por Alec Guinnes) mientras las fuerzas rusas se abaten implacablemente sobre Berlin y su población.

Antes de empezar a comentar la película, creo de justicia decir que se trata de uno de los títulos más injustamente olvidados sobre uno de los episodios más importantes de la II GM. Quizás por el hecho de tratarse de una producción europea (anglo-italiana concretamente) y no de un estudio de Hollywood explica que este film pese a sus innegables méritos, pasara relativamente desapercibido en la época de su estreno y aun hoy sea poco recordado. En cualquier caso, esta película merece ser rescatada del olvido, sobre todo, por una soberbia, magistral interpretación de ese gigante de la pantalla llamado Alec Guiness. Treinta años antes de que Bruno Ganz saltara a la fama por interpretar a un Hitler muy humano en "El Hundimiento", el actor británico ya había conseguido recrear el lado más íntimo del personaje a la perfección.

Guiness no solo capta con su interpretación el lado “facil” de Hitler: colérico, autoritario, distante… sino que nos muestra al personaje con toda la riqueza de matices de una personalidad compleja: desde su fulminante mirada de odio, pasando por su provincianismo, hasta su amabilidad y suaves modales con el personal de servicio. Además la película tiene otro gran mérito añadido: capta a la perfección el delirante clima de odio, irrealidad y cinismo que rodeó las últimas horas de existencia del III Reich, en el claustrofóbico ambiente del bunker subterraneo de la Cancillería berlinesa. La película empieza de un modo absolutamente directo. Un médico de la SS, después de enumerar toda una serie de horrendos experimentos con seres humanos, solicita de Hitler –con toda calma- la direccion de la Cruz Roja alemana. Hitler, impasible, parece despreciar a su interlocutor, pero a continuación afirma, con actitud distante: “Tiene usted razón, ha hecho un gran trabajo”.

Aparte de esto, la película va describiendo con profusión de detalles el dia a dia del periodo comprendido entre el 20 y 30 de Abril de 1945, mostrando como se desintegra interiormente el hombre que había dirigido los destinos de una nación, presa de su propio fanatismo e irracionalidad. De entre las escenas destacables del film, me quedaría especialmente con dos: la lúgubre (y kafkiana) conversación en la que Hitler discute con su personal doméstico acerca de la mejor forma de suicidarse; y la mirada fulminante de Hitler cuando su cuñado Fegelein es llevado a su presencia tras fugarse del Búnker e intentar huir, antes de ser fusilado. Dos escenas que en mi opinión reflejan perfectamente el tipo de atmósfera que debió respirarse en el Búnker en esos dias finales de la guerra en el ámbito privado de Hitler.

En definitiva considero que “Los últimos diez dias” es uno de esos films que merecen ser rescatados del olvido y que merecen un reconocimiento bastante más allá de su falta de éxito coyuntural. Alec Guinnes siempre valoró su interpretación de Hitler como una de las mejores y más completas de su carrera, y yo desde luego estoy de acuerdo. Una pequeña joya a descubrir, especialmente por el grandísimo trabajo de Guinnes.

Sin calificar.

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