martes, 31 de agosto de 2010

Alemania, Año cero ( Germania anno cero ) ( 1947 )

Producción italiana dirigida por Roberto Rossellini

Berlin, 1947. En el periodo más duro de la posguerra, millones de personas se afanan entre las ruinas de la capital alemana por sobrevivir como pueden en medio de la destrucción causada por la guerra. Entre ellas se encuentra Edmund Moeschke, un niño de 12 años, cuya familia se encuentra en una difícil situación. Acogidos de mala gana en una casa ajena, con su padre gravemente enfermo, el hermano mayor veterano de la Werhmacht ocultandose de la policía, y su hermana alternando con soldados aliados, Edmund deberá asumir responsabilidades de adulto para ayudar a sus parientes. En sus andanzas en busca de comida por la ciudad Edmund volverá a encontrarse con un antiguo profesor, el Señor Enning, quien le inculcará ideas nazis, precipitando una serie de trágicos acontecimientos.

Con Alemania año cero, el director italiano Roberto Rosselini cerraba su trilogía neorralista dedicada a la II GM. Una trilogia que Rosselini habia iniciado con “Roma ciudad abierta” y continuado con “Paisà”. En esta ocasión Rossellini abandona el ambiente italiano para retratar las ruinas de la Alemania devastada por la guerra, tanto material como moralmente. Fiel a su estilo hiperrealista, Rossellini vuelve a ofrecernos las mismas constantes estilísticas de sus anteriores trabajos. Esto se aprecia principalmente en el uso de escenarios y decorados reales (es destacable el largo plano secuencia inicial mostrando las ruinas de Berlin), la iluminación natural, y el empleo de actores no profesionales que más que interpretar, se relacionan entre sí con una naturalidad que traspasa la pantalla.

Sin embargo, pese a que Rossellini no se apartó ni un ápice de su manual de estilo habitual, en mi opinión el resultado final está muy lejos de igualar la calidad de su magnífica “Roma, ciudad abierta”. En esta ocasión, la mirada del cineasta italiano se dirige hacia la desolación que acompaña a los perdedores de la guerra, pero también hacia los causantes de la devastación de Europa, y eso se nota. El cuidado dibujo de las situaciones y de los personajes de los films anteriores del director está aquí totalmente ausente; y su lugar lo ocupa una fría y descarnada visión de la sociedad alemana de la posguerra. Cualquier atisbo de humanidad u optimismo brilla por su ausencia, y en lugar de ello asistimos, a través de la historia del protagonista, a una visceral y descendente espiral de horror, rematada con un trágico desenlace. Una historia que muestra bien a las claras la poca esperanza de redención que Rosselini expresa hacia Alemania en su conjunto, lo cual deja en el espectador cierta sensación de revanchismo latente en forma de testimonio cinematográfico.

En ese aspecto opino que “Alemania año cero” es una película que no ha envejecido bien. Aun reconociendo que las situaciones cotidianas que plantea, mostrando todas las penurias de la posguerra, son muy creíbles, el conjunto de la historia resulta extremadamente desolador. En ese sentido, creo que este film se deja llevar demasiado por los excesos dramáticos e incluso en algún momento (sobre todo en el tramo final del film) bordea el efectismo puro y duro. Contemplada desde un punto de vista meramente documental no puede negarse que el film ofrece un testimonio tremendamente aleccionador sobre las consecuencias de la guerra, pero desde el punto de vista cinematográfico opino que está bastante lejos de ser uno de los mejores trabajos de Rossellini. En mi opinión, una película que es mejor por su forma que por su fondo, aunque indudablemente nos cuenta una historia que impacta por su crudeza y que es difícil de olvidar, a mi no me terminó de convencer en términos cinematográficos.

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