miércoles, 18 de agosto de 2010

Los desnudos y los muertos ( The naked and the dead ) ( 1958 )

Producción estadounidense dirigida por Raoul Walsh

En 1943, una patrulla de soldados americanos desembarca en una isla del Pacífico con la intención de comprobar la existencia de bases operativas japonesas. La acción se lleva a cabo a pesar de los enfrentamientos entre mandos y subordinados.

  Os dejo los comentarios del maestro:

Frente del Pacífico, año 1943. Las fuerzas americanas desembarcan en una isla del Pacífico ocupada por los japoneses. Entre ellas se encuentra el pelotón de reconocimiento liderado por el Sargento Croft (Aldo Ray), un brutal combatiente decidido a no dar cuartel a los soldados nipones que caigan en sus manos. También coincidirán en la isla el General Cummings, el cínico y altivo jefe de la división, y el Teniente Hearn (Cliff Robertson), un oficial íntegro, enfrentado a su general por la forma despótica en que este dirige a sus soldados, enfrentamiento que le costará ser enviado al frente junto al sargento Croft en una peligrosa misión.

The Naked and the Dead es el título de una afamada novela antibelicista escrita por el autor norteamericano Norman Mailer, publicada en 1948. La novela estaba basada en la propia experiencia personal del autor, que había combatido como soldado de infanteria en el Pacífico, ofreciendo una cruda y descarnada visión de la guerra. Poco después de su publicación, el libro se convirtió en un best seller aclamado por la crítica literaria estadounidense. Aprovechando su éxito literario, Mailer quiso vender los derechos de la obra a alguno de los grandes estudios de Hollywood, pero sus elevadas pretensiones económicas lo impidieron, así que finalmente tuvo que venderlos a una pequeña productora independiente propiedad de los actores Charles Laughton y Paul Gregory. Sin embargo, Laughton por aquella época estaba plenamente dedicado a la preparación del guión y el rodaje de La Noche del Cazador, cuyo posterior fracaso en taquilla hizo que perdiera el interés por adaptar el texto de Mailer. De este modo, fue finalmente la Warner la que se hizo con los derechos de la novela y se comprometió a financiar el rodaje, si bien el estudio exigió a cambio tener el derecho a introducir cambios en la historia original. La dirección le fue encomendada a Raoul Walsh, realizador que ya tenia experiencia en dirigir films bélicos como “Objetivo: Birmania”, y que inmediatamente sugirió que se introdujeran en la película unas escenas de combate más intensas que las que aparecían en la novela.

Este no fue el único cambio que se introdujo respecto al texto de la novela, cuyo argumento era demasiado radical para los gustos de la época. Tanto es así que ante la ausencia de escenas románticas en el texto original, Jack Warner, jefe del estudio le dijo a Paul Gregory que: “Raoul [el director] meterá algunas domingas en la historia”. Eso se tradujo en la escena del baile sensual de la cabaretera que sirve de apertura a la película, y que no aparece en el libro. En cualquier caso, el resultado final del film no agradó en absoluto a Mailer, quien al parecer exclamó, tras visionarlo: “Hollywood ha arruinado mi libro”.

Y lo cierto es que, viendo el film, se entiende el disgusto de Mailer para con la adaptación de su novela, ya que la película ofrece algunas luces, pero tambien bastantes sombras. En primer lugar, como principal aspecto positivo puede mencionarse el tono bastante realista, sobre todo para los cánones de la época, que adopta la narración y que obviamente está directamente sacado del texto de la novela. De este modo vemos, por ejemplo, a los americanos matando a prisioneros japoneses a sangre fría, y buscando dientes de oro en los cadáveres, lo cual nos ofrece una visión de la guerra nada idealizada y bastante rompedora para los años 50. Asimismo, lejos de mostrarnos los típicos personajes acartonados de otros films bélicos de la época, la película ofrece una galería de personajes bastante humanizados, como el sádico sargento Croft, un hombre atormentado por la infidelidad de su esposa; o el altivo general Cummings, para quien sus soldados son simples peones que sacrificar en el juego de la guerra.

Sin embargo, la película tiene una serie de defectos que le restan brillantez al conjunto. Pese a que las escenas de acción no están mal (la mano de Walsh se nota) la verdad en que en conjunto resultan más bien insustanciales y aportan poco a la historia. Y ya en el plano narrativo, la verdad es que se notan demasiado los tijeretazos que sufrió el texto original de la novela, cuyos aspectos más políticamente incorrectos fueron convenientemente suavizados para hacer la película más digerible para el gran público. Así por ejemplo, el guión se encargó de aligerar las dosis de sadismo del personaje del Sargento Croft, y se cambió el trágico desenlace de la novela, por uno mucho menos duro, pero que, obviamente alteraba el mensaje central del texto literario.

Finalmente, hay que señalar que la película tiene un marcado bajón de ritmo en la parte central del metraje, que hace que sus dos horas de duración se hagan un poco largas. En cualquier caso, la película, pese a disgustar al autor de la novela, gustó al público estadounidense, ya que funcionó bien en taquilla, aunque vista en perspectiva está claro que no pasa de ser un título correcto. Seguramente si se hiciera una adaptación hoy día podría reflejarse mucho mejor el espíritu de la novela original, pero el problema es que los aspectos novedosos de esta ya han quedado hoy un tanto desfasados. En conclusión, “Los desnudos y los muertos”, no pasa de ser una adaptación más bien edulcorada de una novela que hubiera requerido unas mayores dosis de crudeza para ser traslada a la pantalla sin perder su esencia. No es está del todo mal, pero dista de ser una película brillante.
 


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